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15.11.08

Un intento de explicar la crisis (VI)

Evidentemente, el resto de la economía está sintiendo los efectos ya que empresas y particulares no disponen o disponen muy limitadamente de crédito y préstamos para descontar facturas, comprar coches, realizar nuevas inversiones, refinanciarse, etc.

Sin embargo, el caótico estado del sistema financiero aún no ha impactado con toda su dureza en el resto de la economía. Es ahora cuando debemos enfrentarnos a las posibles soluciones, antes de que estalle una crisis generalizada de solvencia, después haya una crisis generalizada de restricción de crédito y, finalmente, una crisis de medios de pago.

Como decía, los Gobiernos están actuando sobre activos y/o pasivos y/o los fondos propios (acudiendo a ampliaciones de capital).

De esta forma, están “dando aire” al sector financiero en la confianza de que con esas actuaciones se saneen, refinancien y se anticipen a los problemas de solvencia. De esta forma, ganan tiempo en la esperanza de que el sistema financiero siga existiendo y dotando de crédito al resto de la economía, principal riesgo que se corre.

La principal consecuencia inmediata de estas acciones es el endeudamiento de los países que están actuando. Dadas las inmensas cantidades de dinero de que se trata, no pueden detraerse de la economía mediante subidas vertiginosas de impuestos, así que se financiarán mediante la emisión de deuda pública.

Asimismo, los compromisos adquiridos (avales, garantías, etc) supone que, de materializarse los riesgos, se emitirá nueva deuda pública.

Así, el nivel de deuda pública en relación al PIB subirá notablemente en todos los países.

Resulta imprescindible comprender que el sistema financiero está en problemas pero que sólo ciertas entidades corren peligro de colapso, mientras que otras corren riesgos de mayor o menor cuantía.

En otras palabras, si todo el sistema financiero se correspondiera a una sola entidad y consolidáramos su balance, es muy posible que tuviera graves problemas, pero que fueran solubles. Por eso se hace necesario “filtrar” a las entidades que ponen en peligro a las demás y a la economía en general.

Usando una metáfora, en nuestro pequeño redil de ovejas, un par de ellas están enfermas. Y las soluciones que se están adoptando son básicamente tratar médicamente a esas ovejas y/o apartarlas del resto metiéndolas en el salón de nuestra casa.