Redirigiendo nuestro dinero
Hoy se han producido dos significativas noticias que no deberían quedar oscurecidas por el debate.La Ministra de Vivienda ha asegurado a Telecinco que el Gobierno está "doblando la obra civil" para compensar el frenazo experimentado por la construcción residencial, que está provocando una progresiva destrucción de empleo en el sector.
Por otro lado, Solbes ha anunciado que facilitará que se pueda ampliar sin coste el plazo de las hipotecas para familias que se encuentren en situación de especial dificultad. Y la secretaria de Política y Empleo del PSOE, Inmaculada rodríguez Piñero ha añadido que esta medida beneficiará sobre todo a las que se endeudaron a partir de 2003.
Resulta escalofriante.
Por un lado, el Gobierno se enorgullece de haber alcanzado un superávit que coincide con el aumento de la presión fiscal. Algo que demuestra que el superávit no obedece a ningún esfuerzo del Gobierno, sino que se ha limitado a no gastar lo que recaudaba de más.
Por otro, ahora que se está certificando el cambio de ciclo el Gobierno se apresura a ayudar a empresas constructoras.
Precisamente aquellas que, cuando las cosas iban bien y se les preguntaba por los altos precios de la vivienda, alzaban la voz gritando ¡libre mercado!.
¿Y los bancos? ¿A quién ayudan esas medidas para ampliar sin coste el plazo de las hipotecas? Posiblemente, más que ayudar a las familias, está ayudando a las entidades financieras.
De hecho, el Gobierno podría bajar los impuestos a estas familias para que pudieran pagar con más holgura las cuotas de la hipoteca y frenar el aumento de la morosidad. Pero el Gobierno no quiere eso.
Lo que quiere es ayudar a los bancos y cajas. ¿Cómo lo sabemos? Porque una bajada de impuestos frenaría el aumento de la morosidad pero no resolvería el verdadero problema de bancos y cajas: que baje el valor de los pisos y no cubran como garantía el saldo vivo de las hipotecas recientes.
Y más aún. ¿Qué pasa con las familias que hicieron bien sus números? ¿Con las que fueron revisando sus gastos euro a euro para poder pagar la hipoteca? ¿No se las ayudará? No, claro, porque los bancos no necesitan esa ayuda, ya que el bien hipotecado ha subido tanto desde 2003 que, aunque no quieran inmuebles, su valor cubre sobradamente el capital vivo de la hipoteca y, además, ejecutar esa garantía no sería tan problemático.
El escándalo es cada día mayor en el Reino Unido por el caso de Northern Rock y se extiende por todo el mundo la idea del “daño moral”. Se está diciendo al mundo corporativo: "Haga usted sus inversiones arriesgadas, apueste todo lo que quiera porque, si le sale mal, el Gobierno de turno saldrá en su ayuda". Sólo debe preocuparse de que la apuesta sea lo más grande posible para así “forzar” al Gobierno a correr en su ayuda.
"Daño moral" y ayuda a constructoras y bancos. Es el ejemplo que se nos ofrece.

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