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13.11.08

Un intento de explicar la crisis (IV)

Un ingrediente paralelo en todo esto es el aumento exponencial del mercado de CDS (o “Credit Default Swaps”), un mercado que ha alcanzado billones de euros (billones españoles) que permite a los inversores protegerse contra la pérdida de los préstamos cuando quien ha recibido el préstamo suspende pagos, quiebra, etc. Es una especie de seguro.

No hay un mercado regulado de CDS. En general, son transacciones bilaterales con productos que no son homogéneos (una acción de Telefónica es igual a otra acción de Telefónica, pero un CDS sobre el bono a 5 años de General Electric que protege de la suspensión de pagos es distinto a otro de 7 años de General Electric que protege una reducción de su rating, por no hablar de CDS esotéricos como los referidos a climatología).

Además, al no estar tan regulados, no hay un sistema de liquidación establecido y, por ejemplo, yo puedo haber comprado un CDS y después habértelo vendido a ti, querido lector, sin que lo sepa el vendedor inicial que me lo vendió a mí.

Al ser transacciones bilaterales, hay una parte y una contraparte que debe responder al igual que en un seguro) del pago si se produce el siniestro (nunca mejor descrito).

Así, las entidades han tenido que ir vendiendo activos (y supuestamente quedándose con los malos) y, además, son contraparte y tienen que responder del “siniestro” con el pago del seguro. Tanto los activos malos como las obligaciones de pago de los CDS están en el balance de las entidades financieras. ¿En qué medida? No se sabe.

Como las entidades financieras saben que eso está por ahí, pero no saben quién lo tiene ni en qué medida, se fueron haciendo más reticentes a prestarse unas a otras. Si prestas dinero a una entidad para que sanee su balance, no destina el dinero a prestar y obtener beneficios, por lo que se reducen tus posibilidades de que te devuelvan el préstamo. En consecuencia, el tipo de interés en el interbancario se fue encareciendo.

El dinero existente (que lo hay, y mucho) se fue dirigiendo a activos más seguros: oro, deuda EEUU (la deuda a 2 años cotizando en el entorno del 1,40% TAE, la de 5 años en el entorno del 2,8% TAE y la de 10 años cotizando en el entorno del 3,8% TAE. En todos los casos, por debajo de la inflación americana).

El encarecimiento del tipo de interés en el interbancario y el cierre de los mercados mayoristas (titulizaciones de préstamos) fue haciendo más difícil y oneroso para las entidades obtener liquidez, especialmente a las entidades de pequeña y mediana dimensión sin acceso directo al BCE y cuyas oficinas están geográficamente concentradas en áreas de “boom” inmobiliario.

Además, tengamos en cuenta que el BCE o el Banco de España ofrecen esa liquidez a corto plazo si las entidades ponen esos activos como garantía. Es decir, que las entidades no consiguen deshacerse de esos activos (que es lo que pretenden) ni obtener “nuevo dinero” a largo plazo, sino solucionar problemas puntuales de liquidez e ir aplazando el problema por días o semanas.

Incluso el 30 de septiembre el BCE hizo una subasta de liquidez a 1 día y las entidades tomaron prestado... al 11%, y es que había que adecentar los balances de cierre de trimestre.