Devaluaciones competitivas
La FED ha anunciado que se dispone a comprar deuda de EE.UU. por unos 300.000 millones de dólares durante los próximos 6 meses.El efecto no se ha hecho esperar... si alguien anuncia que va a comprar algo, su precio sube. Y eso es lo que hizo la deuda americana. El bono americano a 10 años, una de las referencias mundiales en renta fija, se disparaba fulminantemente, con lo que su rentabilidad (que se mueve de forma inversa al precio), se reducía al 2,53%. Prestar al Gobierno de EE.UU. durante 10 años ofrece una rentabilidad anual del 2,53%. Vivir para ver.
Viendo la cosa en perspectiva, la cosa es sencilla de analizar: el Gobierno de EE.UU. emite deuda para financiar sus planes de apoyo, el mercado compra esa deuda y la FED la recompra.
¿Cuál es el efecto neto? Pues que la Reserva Federal está financiando la deuda del Gobierno de EE.UU. ¿Y cómo lo hace? Pues, naturalmente, "imprimiendo dinero". Digno de cualquier república bananera. Y, como va a haber más dinero, pues el efecto inmediato es que el dólar se deprecie, como así ha ocurrido antes de que se comiencen a evaluar otros factores. Y eso hace los productos americanos más baratos en términos de comercio internacional.
Pero este comportamiento no es el único en este sentido. Efectivamente, hace un par de semanas, el Tesoro británico autorizó al Banco de Inglaterra a imprimir 150.000 millones de libras, algo que ya ha empezado a hacer comenzando con 75.000 millones de libras. La muy digna, puritana y exigente (con los demás) Gran Bretaña.
Y me preguntaba yo... ¿a qué me recuerda esto? Pues claro, me recuerda a los principios del siglo XX, cuando la crisis llevó a algún país a devaluar, lo que se convirtió en una peste continua por todo el mundo para no perder sus ventajas comerciales respecto a un país con una moneda devaluada. Me recuerda a las devaluaciones competitivas.
Claro que en aquella época era más fácil de entender. Como el patrón oro y la convertibilidad en oro dominaba buena parte del mundo, simplemente se redefinía la moneda reduciendo su equivalencia en gramos u onzas de oro.
Ahora no es tan fácil de entender, pero mucho más fácil de hacer, ya que el dinero en circulación no tiene un respaldo en oro u otro metal, por lo que se puede modificar de forma sencilla de manera electrónica.
Bueno, pues han empezado las devaluaciones competitivas, que ya no pueden denominarse así pues no se está devaluando en el sentido estricto. Dos de las divisas más importantes del mundo financiero ya han iniciado la carrera. ¿Qué harán la UE y Japón? Pues muy posiblemente se verán obligadas a tomar medidas similares para que su competitividad no se vea fuertemente castigada. ¿Y China, cuya divisa tiene una paridad casi fija con el resto?
Lo bonito de las devaluaciones competitivas es que su filosofía es sencilla. Lo malo, que la última vez que se practicaron terminaron en la segunda guerra mundial.
