Otra muesca para el tío Pedro
El inicio del mandato de José Luis Rodríguez Zapatero ya nos ofreció una sorpresa: el nombramiento de Pedro Solbes como Vicepresidente 2º del Gobierno.Cuando todos descontaban (y descontábamos) el nombramiento de Miguel Sebastián como Ministro de Economía y Hacienda, Rodríguez Zapatero descartó al principal colaborador e inspirador de las propuestas económicas y fiscales del programa electoral del PSOE, eligiendo a un funcionario y ex-ministro de la época de González que andaba retirado por Bruselas de Comisario Europeo.
Ya desde entonces comenzaron a correr rumores y comentarios sobre su incompatibilidad con el presidente del Gobierno y, apenas 6 meses después de su nombramiento, se comenzaron a hacer quinielas sobre su posible e incluso probable dimisión.
Lo primero que hizo Solbes, incluso antes de llegar, fue imponer el completo arrinconamiento de las propuestas fiscales del PSOE. ¿Alguien se acuerda ya del igual tratamiento de las rentas del capital y del trabajo? ¿Y del tipo único con elevado mínimo exento para el IRPF? ¿O del “es inmoral que haya superávit mientras se necesiten becas”, que decía Zapatero en la oposición?
Después, el comienzo de las “andanzas intervencionistas” del gobierno de Rodríguez Zapatero supusieron otra razón para esperar su dimisión. Más aún cuando aumentó el protagonismo de Montilla como Ministro de Industria y Comercio y, sobre todo, “broker” en favor de La Caixa en su apuesta por Endesa.
“Están ninguneando a Solbes”, “cualquier día se va”, se seguía escuchando.
Al mismo tiempo, el “Comando del Gasto” como llaman algunos al resto de ministerios, salía de vez en cuando a pedir su parte, pero los presupuestos del Estado seguían liquidándose con superávit. El tío Pedro se salía con la suya.
Y, entonces, desapareció Montilla enviado a una labor mayor: la Presidencia de la Generalitat. Y la obtuvo. Por los pelos, pero la obtuvo. En todo caso, un enemigo menos para el tío Pedro.
Pero emergió Miguel Sebastián en todo su “esplendor” buscando inversores para una solución “española” para el asalto de E.On a Endesa.
“¿Pero qué hace en ese Gobierno?”, “su delicada espalda le está haciendo pensar en irse”, se seguía diciendo.
El “Comando del Gasto” seguía pidiendo dinero, pero el tío Pedro sacaba adelante una reforma fiscal que se saldará con mayor presión fiscal y los presupuestos seguían liquidándose con superávit.
Y Sebastián se impuso como el asesor, la estrella emergente del área económica del Gobierno. El presidente confió en él (aunque como última opción) para el asalto a la alcaldía de la capital del reino.
Pero Sebastián seguía presente a la cabeza del “clan Intermoney” ayudando a Acciona en su pugna por Endesa, con Arenillas y Taguas de necesarios ayudantes.
Hasta tal punto que Zapatero pactó con Prodi en Ibiza la entrada de Enel en Endesa y el reparto de la principal eléctrica española. Y Solbes ni siquiera estuvo presente en esa cumbre hispano-italiana.
“Don Tancredo”, “Traga lo intragable”, “está a punto de dimitir”, “Sebastián es Ministro en cuanto acaben las municipales y saque un resultado digno” se repetía.
Pero, ay, Conthe montó la marimorena con su dimisión. Un hombre de la absoluta confianza de Solbes, recomendado y nombrado por Solbes al frente de la CNMV, que incluso se reunió con él antes de deponer en el Congreso, ponía en solfa la actuación supervisora y pedía la dimisión del Vicepresidente Arenillas.
Y no sólo la pedía Conthe. Comenzaron a salir “papeles”, facturas, posible trato de favor en el registro de un “hedge fund”... Arenillas estaba tocado.
Conthe dio una vuelta de tuerca: “Arenillas me mostró un dossier procedente de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno”... Sebastián estaba tocado.
Y siguieron saliendo “papeles”: sicavs de Arenillas, subvenciones a productoras en las que es Consejero... El “clan Intermoney” en la picota.
Pero las municipales estaban en marcha, por lo que Zapatero no podía adelantar el hipotético nombramiento como Ministro de Sebastián, obligado a hacer campaña por los barrios explicando sus manejos en la operación contra FG.
El resto es historia reciente. Sebastián es un cadáver político, ha obtenido 5,5 puntos menos que Trinidad Jiménez en las anteriores municipales y compañeros suyos le piden que ni tome posesión del acta de concejal. ¿Arenillas? Ni está ni se le espera. Y todas las "trapacerías del Gobierno se achacan a Zapatero, a Montilla, a Sebastián...
Y el tío Pedro hizo otra muesca. Un funcionario de carrera, con más de 60 años, con el conocimiento del manejo de los tiempos, de la Administración... Hasta se permite “jugar” con una dimisión si no le dejan hacer los Presupuestos que quiere para 2008.
¿Quién se atreve ahora con el tío Pedro?
