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1.12.05

Tratemos a los ciudadanos igual que a las empresas

El vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, sostiene que los mejores planes para afrontar los problemas de la jubilación son los planes de pensiones que se perciben en forma de renta.

En el sistema español, el dinero destinado a planes de pensiones puede percibirse en el momento de la jubilación en forma de un único pago (en forma de capital) o en forma de renta.

No discutiré la capacidad analítica de Solbes para decidir cuál de las dos formas es la mejor, pero sí discuto su capacidad moral para decidir en lugar del ciudadano, que es quien ha ido depositando ahí sus ahorros.

El problema no es que Solbes piense así sino que, fruto de ello, tiene previsto otorgarles un "tratamiento favorable" en la próxima reforma fiscal. Y el problema es que podría considerarse como un cambio en las reglas de juego a mitad de partida.

Esto de cambiar las reglas a mitad de juego suele caer muy mal en las empresas. Debido a que se considera injusto, los distintos gobiernos que se han ido sucediendo han solido tener hacia ellos atenciones en reconocimiento a que, efectivamente, se cambiaban las reglas. Sólo algunos ejemplos en el sector energético: moratoria nuclear o costes de transición a la competencia, compensados por los consumidores en sus recibos.

Esta diferencia de tratamiento ha sido más evidente cuando le han preguntado a Solbes por los regalos que ofrecen los planes de pensiones para atraer a nuevos clientes (práctica recientemente criticada por la Dirección General de Seguros).

Con buen criterio, Solbes ha dicho que estas campañas "no afectan para nada al ahorrador", sino a la "actuación de las gestoras", añadiendo que no están prohibidas por la legislación, a menos que sean engañosas o desleales.

En otras palabras, Solbes indica que las gestoras son libres de ofrecer y los nuevos clientes de decidir.

Por la misma razón de justicia y, además, por el agravio comparativo que supondría cambiar las reglas a mitad de partida, defraudando la libertad ya ejercida de los ahorradores, sugiero al señor Solbes que promueva los cambios que considere oportunos. Pero que lo haga con los nuevos planes y las nuevas aportaciones.

Es decir, que se produzca un "tratamiento más favorable" a los planes de pensiones y aportaciones que se realicen desde la entrada en vigor de la ley, y no en perjuicio de los que ya existen y de ahorro ya invertido.