¿De quién es el dinero del Estado?
La pregunta es pertinente, porque no todo el mundo opina igual.El martes, el secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Miguel Angel Fernández Ordoñez, también conocido por sus iniciales, MAFO, reconocía estar estudiando crear un fondo de reserva con el superavit del Estado.
Este fondo, que comparó con el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, serviría para atemperar los efectos de los ciclos económicos bajos y garantizar el equilibrio financiero del sistema de pensiones.
MAFO cree que lo mejor es destinar ese superávit a un fondo que pueda cubrir las eventualidades de una mala situación económica o que pueda hacer frente a la pérdida de fondos europeos.
Digo yo que no es un problema de lo mejor o lo peor. Se trata de que, cuando se establecen los Presupuestos Generales del Estado, lo que realmente se hace es decidir el dinero que se va a captar de ciudadanos y empresas y cómo se va a utilizar (de ahí que muchas veces se les denomine créditos).
Por tanto, si el Estado ha ingresado más de la cuenta o no ha gastado lo comprometido, lo que debe hacer es devolverlo a sus propietarios originales. Hasta tal punto esto es lo lógico que hay países en que es delito no gastar lo comprometido, porque se considera que, entonces, se ha quitado dinero de más a los ciudadanos.
¿Cómo devolverlo? Pues hay varias opciones que pueden combinarse: devolverlo bajando impuestos, amortizando deuda pública (es una forma de devolverlo a futuras generaciones) o devolverlo mediante un talón. Esto último no es una locura, sino lo que ocurrió hace unos años en EE.UU. con el superávit que dejó la presidencia de Clinton.
El secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos no es tonto, así que sabe esto y la pregunta es por qué lo plantea. Tal vez sea por temor a un cambio en el ciclo económico o quizás a una considerable rebaja próxima en los ingresos de Estado (los fondos procedentes de la UE).
Yo le sugeriría a MAFO que no se lo planteara: sea usted justo y devuélvale el superávit a sus propietarios, eligiendo la fórmula que prefiera.
En cambio, la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, ha dicho hoy que prevé presentar antes de fin de año un plan de renovación de los 1.500 kilómetros de las primeras autovías construidas.
Para pagar esa renovación, Magdalena Alvarez buscará la colaboración de la iniciativa privada. De esta forma, el Ministerio de Fomento contrata la ejecución y financiación de los trabajos de recuperación de estas autovías a una empresa o grupos de empresas privadas a las que, a cambio, la Administración abona un determinado canon o peaje.
Dice la ministra que este tipo de actuaciones "No son tan rentables políticamente como inaugurar obras nuevas, pero es más honrado y leal con los contribuyentes y ciudadanos dentro de una política racional y eficiente de gastos".
Y añade textualmente, que esto "no supondrá que el usuario pague un peaje o tasa por usar la autovía, dado que es el Estado quien paga a las empresas".
Quizás la ministra no sepa que es el usuario y el no usuario el que le da el dinero al Estado.
Como decía antes, MAFO no es tonto.

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