Final de una aberración
El Consejo de Ministros ha aprobado hoy un proyecto de ley que ahora se remitirá el Parlamento y por el que se eliminará la "acción de oro".La "acción de oro" consistía simplemente en que el Gobierno de turno se reservaba el derecho de intervenir en las posibles disoluciones, escisiones, fusiones, cambios del objeto social, ventas de activos o ventas de acciones de determinadas empresas, todas ellas antiguas empresas públicas.
El trasfondo y filosofía de la "acción de oro" daría para escribir varios libros con múltiples argumentos.
Pero, al final, en lo que consistía en que el Gobierno de turno, después de privatizar completamente compañías públicas, se reservaba el poder de veto en ciertas operaciones, manteniendo así su enorme poder de influencia.
La filosofía básica para hacerlo era que se trataba de compañías actuando en sectores antiguamente denominados estratégicos como la energía, las telecomunicaciones, la industria de defensa, etc.
Pero más bien parecía injusto obtener ingresos de la venta de las empresas (sobre todo a través de OPVs) y reservarse tan elevado poder.
E igual de injusto le parecía al Tribunal de Justicia de la UE, que ya en 2003 consideró que esto restringía la libre circulación de los mercados.
Esta "acción de oro" ya sólo persistía en el caso de 4 empresas: Repsol, Iberia, Telefónica y Endesa. Y cuando se apruebe la ley ya habrá expirado en el caso de las dos primeras, que lo hacen en febrero y abril de 2006. Las de Telefónica y Endesa expiran en febrero y junio de 2007.
Ahora comenzarán las especulaciones sobre operaciones corporativas, sobre todo en el caso de las empresas sin un núcleo de claro control.
Vaya con Dios.

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