Se acerca el préstamo perpetuo
La caja de ahorros Bilbao Bizkaia Kutxa (BBK) ha lanzado una hipoteca con un plazo de amortización de 50 años.Dice la BBK que esta hipoteca está especialmente dirigida a los jóvenes menores de 35 años, lo cual es normal si tenemos en cuenta que, teniendo una duración inicial de 50 años, si se firma a los 35 años se terminará de pagar poco antes de morir, según las cifras actuales de esperanza de vida.
La frontera, pues, parece fijarse en que el endeudado pueda devolver el préstamo en vida. Al menos, a priori.
En Japón se traspasó esa frontera (la de prestar sin esperar que el endeudado lo devuelva en vida). Pero, claro, los precios de los inmuebles allí es inmensamente mayor que aquí, a pesar del proceso deflacionario que les aflige desde hace años.
No hay obstáculo legal a que se hiciera en España, pero ningún banco quiere verse envuelto en problemas sucesorios de herencias, los impuestos que se pagan por ellas y los líos que a menudo se producen entre los herederos.
El caso es que se sigue estirando el chicle. Aumentar el plazo hasta los 50 años permite obtener hasta un 27% más de préstamo que si fuera a 30 años, facilitando la compra a numerosas personas (sobre todo jóvenes) desbordadas por los precios de las viviendas.
Y así nos acercamos al producto perfecto: un préstamo perpetuo.
Sería muy parecido al alquiler pero con una notable ventaja para cualquier entidad financiera: no tendría necesidad de ser propietaria del piso y, por tanto, asumir ese riesgo sobre la valoración del activo. Como tampoco tendría que inmovilizar recursos comprando el inmueble.
De esta forma, la entidad financiera tendría vinculado al cliente de por vida pagando una renta (perdón, una cuota del préstamo) y, a su muerte, la propiedad de la vivienda pasaría a sus herederos, que heredarían también el obligado pago mensual, pero siempre podrían vender el inmueble como fórmula sencilla para quitarse problemas entre ellos.
Por lo demás, se trataría de una opción muy similar a la del alquiler. Al menos, matemáticamente. Y quizás, solo quizás, de menor riesgo. Por un lado, por conocer al cliente a lo largo de toda su vida. Por otro lado, al extender el plazo a un período de tiempo tan largo, también se reduce el riesgo de que se deprecie el inmueble que avala el préstamo.
¿Quién se atreve a ser el primero en ofrecerlo?

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