¿Confianza o matemáticas?
En principio, el tipo de interés al que uno puede endeudarse está directamente ligado al riesgo que el futuro acreedor considera que incurre al prestarle el dinero.Por eso, cuando un deudor devuelve dinero antes de tiempo, la tercera persona más feliz es el acreedor (después del deudor y del que ha recibido el dinero).
De hecho suele ocurrir que, al mejorar la situación económica, resulta muy conveniente ir saldando deuda anticipadamente porque la nueva deuda puede contratarse a un tipo de interés inferior, como ha venido siendo el caso de España, sin ir más lejos.
Así fue cuando Brasil anunció hace unos días que iba a saldar anticipadamente su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El resto de acreedores extranjeros se puso bastante contento y confiado en el futuro de Brasil. Así que compraron reales brasileños y la moneda del país se apreció frente al dólar.
Se venía percibiendo la situación de Brasil como en mejora constante, y esa devolución anticipada era algo así como la certificación de ello.
Unos días después, Argentina anunció exactamente la misma medida: utilizaría la tercera parte de sus reservas en divisas para devolver anticipadamente la deuda que mantiene con el Fondo Monetario Internacinoal.
Evidentemente, el mercado iba a reaccionar igual ¿no?. Pues no.
Los operadores comenzaron a vender pesos argentinos y comprar dólares. Que es justo la consecuencia de vender activos argentinos para reducir la posición inversora en el país. En otras palabras, los inversores emprendieron una cierta huida de Argentina. ¿Sería porque los inversores odian a Argentina?
Parece más lógico pensar (y así se interpretó) que la devolución de los préstamos al FMI suponían una menor protección ante las medidas... digamos atrevidas que pudieran adoptar los gobernantes del país hacia los inversores extranjeros.
Vaya, que Argentina tendría las manos más libres para decidir lo que quisiera frente a los inversores extranjeros. Y, por lo que parece, el mercado no confía mucho en las bondades del gobierno argentino.
Claro, que el mercado no siempre tiene razón, así que Argentina tiene la ocasión de demostrarlo.
Y un dato muy positivo de todo esto: Argentina ya no podrá responsabilizar de la marcha de su economía al FMI y a sus recomendaciones supuestamente ultraliberales.

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